domingo, 14 de febrero de 2016

ADIÓS A TUNET VILA

CUANDO LAS TUMBAS RESULTAN ALEGRES


    Nos hemos ido enterando por diversos foros que el gran Tunet Vila falleció anoche.  Lo cierto es que ningún medio oficial parece haber confirmado la noticia, o haberse hecho eco.  Tan sólo fans y freakies.  Es una lástima que el mundo de la historieta siga tan mal considerado en nuestro país.  Lo cierto es que era bastante mayor.    De nombre Antonio Vila López, según los informes burocráticos, y nacido en Barcelona en 1932, este singular personaje ha utilizado diversos seudónimos a lo largo de su variopinta carrera.  Raymond Rabatsa, Tunet McVila o Elton Ed Vila.  Pero pasará a la historia con el de Tunet Vila.    Sin embargo, su faceta artística más conocida es la de  traductor, rotulista y dibujante de cómic, faceta artística que reflejaría su amigo, el mítico Carlos Giménez, en su serie “Los Profesionales”, encarnándolo en el personaje de Toni Tano.


En los años setenta era seguidor de tres líneas editoriales.  Dos de ellas relacionadas con el trabajo de Vila.  Vértice publicaba los superhéroes Marvel, y, amén de encontrarme con el talento de Vila, como traductor, rotulista...era también corriente encontrarme con las grandiosas portadas de López Espí.    En cierto modo, el uno es indisociable del otro, pues uno de los primeros trabajos de López Espí fue el de ayudante de Tunet, y éste posteriormente le fue presentando en diversas editoriales.  Los cómics de género, terrorífico, también formaban parte de mi lectura habitual infantil.  Algunos números de Vértice contenían unas escuetas viñetas de ultratumba: Tumbita. Luego estaba Don Furcio Buscabollos y su fámula/yegua Isabelita, creación de Cifré, y publicada en la contraportada de “Jabato color” (el de aventuras era el tercero en discordia de mi infancia, y en concreto, más de Jabato que de Trueno).


Pero repasemos antes algunas de las curiosas actividades que llevó a cabo este genial artista.
A finales de los años setenta, y tras abandonar Vértice, produjo medio centenar de fotonovelas de Corin Tellado, para la editorial Rollán.


Tampoco el mundo del cine le fue extraño.  Trabajó como actor, guionista, bailarín, atrezzista, etc... en diversas producciones, en especial, a mediados de los años sesenta, y sobre todo en spaghetti-westerns.  Debutó en 1965, llevando el vestuario y ejerciendo un rol en “Oeste Nevada Joe”, de Iquino.  Su último film fue “Cineastas contra mangantes”, un ejercicio documental (que obtuvo el Goya aquel año) de Carlos Benpar, amigo de Tunet, y con el que más veces colaboró.




Como todos los grandes de la historieta española, Tunet Vila empezó en los años cincuenta.   En “Selecciones ilustradas”.  En el suplemento de la revista titulada “La prensa”, llamado “A todo color”, Tunet dio vida a dos de sus personajes más populares, y después reciclados en Vértice: “Pito, el soldado pequeñito” y “Super Chupete”.  “Pito”, incluso fue más importante que “Tumbita”.  La creación de “Tumbita” casi pasó desapercibida.  Crea el personaje para su distribución en el mercado internacional. Pero ninguna de sus doscientas tiras vio entonces la luz.  El personaje fue vendido a Estados Unidos, donde recibió el nombre de Mortimer y contó con guiones de Abel Julian y dibujos de Roger Raymond (sobrino de Alex).   A partir de los años 70, las tiras originales fueron compradas por Vértice para ilustrar los reversos de las portadas y las contraportadas de sus traducciones de los cómics de Marvel. Poco después, Tunet Vila empezó a trabajar directamente para esta editorial como rotulista y aportando nuevas tiras de “Tumbita”.



A principios de los 80, y durante un par de meses, realizó a través de una agencia española los textos e ilustraciones de una enciclopedia cultural encargada por el Gobierno de  Sadam Hussein. Por esas mismas fechas también trabajó brevemente para Disney Europa, la cual abandonó por disputas con la jefatura.  Para finales de la década ya sólo colaboró con Bruguera ilustrando pasatiempos y cuentos.   Y, tras cerrar la editorial, se pasó a Astri para ilustrar cuentos infantiles.

M.A. Plana