La portada del mes de marzo de la revista "Dirigido por..." anuncia los estudios completos de James Whale y Béla Tarr. Es conocido por dirigir películas icónicas como: Frankenstein (1931), La novia de Frankenstein (1935) o El hombre invisible (1933).
Whale es considerado uno de los pioneros del cine de terror y su influencia se puede ver en muchos directores posteriores. Su estilo visual y narrativo innovador ayudó a definir el género del terror en la época dorada de Hollywood.
Además, Whale fue uno de los primeros directores abiertamente homosexuales en la industria cinematográfica, lo que lo convierte en un ícono LGBT en el cine.
El hombre invisible (1933) es una de las primeras películas de monstruos más oscuras de Universal y una de las favoritas de todos los tiempos. Un científico descubre la invisibilidad y desciende a la locura y gradualmente se convierte en un psicópata asesino en masa.
El film es reconocido por sus innovadores efectos especiales, liderados por John P. Fulton, que lograron el efecto de invisibilidad mediante técnicas como doble exposición, fondos negros y cables.
La actuación de Claude Rains fue fundamental para el éxito de la cinta, consolidándolo como un ícono del cine de terror.
La película Frankenstein (1931), dirigida por James Whale y protagonizada por Boris Karloff como el monstruo y Colin Clive como Henry Frankenstein (el científico que crea al monstruo), es una de las adaptaciones más icónicas de la novela de Mary Shelley.
El filme sigue la historia de Henry Frankenstein, un científico que crea un ser vivo a partir de partes de cadáveres y le da vida mediante un experimento científico. Sin embargo, el monstruo se vuelve en contra de su creador y causa destrucción y muerte.
La película es considerada un clásico del cine de terror y ha tenido un impacto significativo en la cultura popular. El monstruo de Frankenstein se ha convertido en un ícono cultural.
La novia de Frankenstein (1935) sigue la historia del monstruo de Frankenstein, que sobrevive a la destrucción del molino al final de la primera película. El doctor Frankenstein (Colin Clive) y su asistente, el doctor Pretorius (Ernest Thesiger), crean una compañera para el monstruo, una mujer artificial a la que llaman la novia (Elsa Lanchester).
La película es conocida por su icónica escena final, en la que la novia se despierta y se encuentra con el monstruo. La escena es considerada una de las más famosas del cine de terror.
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