Hay una imagen que se ha quedado grabada para todos los que crecimos con la ciencia ficción de los setenta, la del 13 de septiembre de 1999 a las tres y cuarto de la tarde cuando los depósitos de desechos nucleares del lado oscuro de la Luna, estallan y el satelite sale despedido de la órbita terrestre como una bola de billar perdida en el negro, y con ella los trescientos once habitantes de la Base Lunar Alfa.
Para la realización de la serie Espacio: 1999, Gerry y Sylvia Anderson contaron con un presupuesto que para la época fue el más caro de la televisión británica. Pero ahora, Space: 1999 - Return To Moonbase Alpha, se ha realizado un crowfounding. No es un reboot hecho por una gran plataforma ni una serie nueva encargada por ITV, sino un cortometraje hecho por y para fans pero con una ambición que lo separa de cualquier fan-film al uso. Se trata de un nuevo cortometraje que continúa la historia de Espacio: 1999 y de la tripulación de la Base Lunar Alfa contando con actores originales, equipo original, decorados, atrezzo, miniaturas de rodaje y mucho más, y con la promesa explícita de prepararnos para volver con ellos a la Base Lunar Alfa en 2027, ahora mismo en producción.
Lo que hace especial a este corto no es solo la nostalgia, es que por primera vez desde aquel Message From Moonbase Alpha que Johnny Byrne, el editor de guiones de la serie original, escribió en 1999 y que Zienia Merton como Sandra Benes grabó en una réplica de Main Mission construida en el garaje de una casa particular para proyectarse solo una vez en la convención Breakaway de Los Ángeles el mismo día en que, según la ficción, ocurría Breakaway, tenemos una continuación que ha sido bendecida por los herederos creativos de la serie, por Christopher Penfold, productor y guionista del primer año, por la familia de Johnny Byrne a través de Sandy Byrne, y que ha entendido que el verdadero valor de Espacio: 1999 no estaba en sus naves Eagle, por icónicas que sean, sino en su melancolía industrial, en esa idea de que la Base Alfa no era una base de la NASA brillante sino una ciudad minera, un pueblo industrial en el espacio, con paneles color crema y naranja internacional, con soldaduras a la vista, con polvo que nunca se va, con águilas que no son cazas estelares sino furgonetas espaciales, utilitarios que hacen de todo, y esa textura es la que este equipo está reconstruyendo. Según lo que han ido filtrando en sus Reels, que es donde están subiendo todo el making-of, han recuperado la mesa original del Centro de Mando del Comandante Koenig, han localizado paneles originales del Año 1 que estaban almacenados en Bray Studios, han reconstruido a escala 1:1 una sección de Main Mission con los mismos monitores CRT que parpadeaban en 1975, y lo más impresionante, han sacado del almacén las miniaturas de rodaje de las Eagle y los Halcones que Brian Johnson y Martin Bower construyeron, las han restaurado y las están volviendo a filmar en motion control como se hacía antes, sin CGI, para que la luz rebote sobre el metal igual que entonces.
El corto, que en su versión inicial mostrada como sorpresa en la convención del 50 aniversario de Londres en septiembre de 2024 fue una pieza de siete minutos narrada por Anton Phillips retomando su papel del Doctor Bob Mathias, ha crecido ahora hasta convertirse en algo más largo, en torno a los veinte o veinticinco minutos, que enlaza directamente con aquel Message From Moonbase Alpha donde Sandra Benes se quedaba sola en una Base vacía mientras el resto de los alfanios evacuaban hacia un planeta habitable llamado Terra Alpha, y la premisa de este Return es precisamente qué pasa siglos después en tiempo terrestre pero solo décadas para ellos, cuando la Luna, que sigue vagando empujada por distorsiones espaciales, vuelve a acercarse a nuestro sistema solar y recibe una señal, la señal Meta que ya vimos al final de la primera temporada, y tiene que decidir si volver es posible.
La página oficial indica que están en pleno rodaje en Inglaterra, en los antiguos estudios de Pinewood donde se rodó parte de la serie original, y han confirmado que volveremos a ver a actores originales, no solo en voz, sino en cámara, con todo lo que eso implica de edad y de tiempo, porque si Koenig tenía cuarenta años en 1999, en 1999 de la ficción del corto tendría sesenta y en el momento del retorno tendría ochenta y cinco, y ese es el juego que proponen, unos Alphanos envejecidos, cansados, que han vivido toda una vida en el exilio y que ahora tienen que decidir si son todavía terrícolas o si ya son otra cosa, y para eso han logrado traer de vuelta a Nick Tate como Alan Carter, que ya tiene ochenta años y sigue volando, a Prentis Hancock y a Anton Phillips, y en forma de material de archivo y homenaje, a Zienia Merton fallecida en 2018 y a Barry Morse cuyo corto Return of Victor Bergman de 2010 se considera ahora canon dentro de esta continuidad, y se habla incluso de una aparición de Catherine Schell como Maya, aunque ella se retiró de la actuación hace años, pero la idea que Johnny Byrne dejó escrita era que la nueva generación sería hija de Maya y Tony Verdeschi, con lo cual la metamorfosis sigue viva.
Lo que diferencia este Return To Moonbase Alpha de los intentos fallidos de reboot que ITV y luego Hollywood intentaron en 2012 y 2021 es que no pretende modernizar ni oscurecer ni convertir Espacio: 1999 en otra cosa, no quiere ser The Expanse ni quiere ser una metáfora militar, quiere ser fiel a esa extraña mezcla de 2001: Una odisea del espacio de Kubrick y de drama existencial británico que tenía la primera temporada, esa sensación de que el espacio no es aventura sino soledad, de que cada semana no es un planeta nuevo que conquistar sino una pregunta filosófica sobre si merece la pena seguir, y por eso han vuelto a contratar a compositores que trabajen con el tema de Barry Gray pero reinterpretado con Mellotron, y por eso el diseñador de producción Mort Rabinowitz que decía que aunque el presupuesto era ajustado siempre le dejaban dinero para que pareciera una operación de primera clase vuelve a ser referencia.
La fecha de 2027 no es casual, es el año en que se cumplen cincuenta años del final de la serie en noviembre de 1977 y también cincuenta y dos de su estreno, pero sobre todo es el año en que, según la cronología interna de los Anderson, la Luna estaría ya tan lejos que su señal no podría alcanzarnos, así que es la última ventana narrativa para cerrar el círculo que quedó abierto cuando la serie fue cancelada sin final por la caída de ventas en sindicación en Estados Unidos, y lo que este equipo propone es darnos por fin ese final que los fans llevan esperando desde que eran niños y veían la serie en Televisión Española los sábados por la tarde doblada con aquella voz grave de Koenig diciendo aquí Base Lunar Alfa. No es casual que la página haya sido verificada por Facebook y que tenga ese logo circular negro con el seis estilizado que era el parche de Main Mission, es una producción que aunque pequeña se está tomando con una seriedad profesional absoluta, con permisos de ITV Studios que ahora posee el catálogo de ITC, con la bendición de Anderson Entertainment, con un equipo que incluye a técnicos originales de ochenta años trabajando codo con codo con jóvenes modelistas que aprendieron el oficio viendo vídeos de Espacio: 1999 en YouTube, y con la promesa de que todo lo que veamos, desde los trajes espaciales naranja hasta los Commlock que hacían bip, será real, tangible, no generado por ordenador, porque como dijo Gregory Harrison, que interpretó a Logan en la serie La Fuga de Logan pero que es fan confeso de Espacio: 1999, una vez que salió Star Wars todo lo hecho para televisión parecía un serial viejo de Buck Rogers en blanco y negro, y la única forma de competir no es haciendo más CGI sino haciendo lo contrario, volviendo al artesanado. Así que cuando entras en esa página y ves esos tres Reels en miniatura, el primero en negro con el texto Visto hace un mes, el segundo azul cobalto que es el color exacto del uniforme de mando, y el tercero con el cartel de Calumet 50th Anniversary, lo que estás viendo es el latido de una comunidad que lleva cuarenta y ocho años esperando que alguien diga por fin volvemos a casa, y ahora por fin, con doce mil personas siguiendo cada actualización, con decorados que huelen a madera y plástico viejo, con miniaturas que vuelven a colgar de hilos invisibles, ese regreso está ocurriendo de verdad y está en producción ahora mismo para que en 2027, cuando mires al cielo, puedas imaginar que esa mancha blanca que se aleja no se ha perdido para siempre sino que está, por fin, encontrando el camino de vuelta a la Base Lunar Alfa.












