Esta película es la primera adaptación al cine de la célebre novela de H. G. Wells. Una deliciosa producción de aventuras futuristas que, con todo, aún conserva toda su magia, más que nada por su muy kitsch diseño de producción, que hoy día podría considerarse de carácter retro-futurista o un ejemplar de lo que en literatura ha venido a llamarse steampunk.
Obvio es, siendo Pal experto en la técnica de animación por stop-motion, al igual que otro grande, Ray Harryhausen, la película está planteada para hacer uso de este sistema para gran parte de los trucajes. Muy celebrado por la crítica es el momento en que el viajero del tiempo va pasando épocas, y éstas se perciben por medio del escaparate de una tienda de modas frente a él, donde los vestidos de un maniquí van variando por esta técnica y representando, por ese método, el paso del tiempo.
Así, va avanzando a través del tiempo hasta que nuestro viajero detiene su cronomóvil en un futuro lejanísimo, donde la especie humana he evolucionado a dos estadios distintos, uno los Eloi, seres semi-angelicales que viven en la superficie, y los Morlocks, seres semi-demoníacos que viven en las profundidades. Esta etapa representa todo el resto de la película, con unos Eloi más que sesenteros, y unos Morlocks muy conseguidos. Se nos muestran unas criaturas peludas y albinas, con dientes monstruosos, acostumbradas a vivir lejos de la luz solar. La muerte de uno de los Morlocks, por cierto, se verá en un momento por medio, una vez más, del sistema de stop motion, al acelerar bruscamente el viajero su máquina del tiempo.
Pal dirige todo con sencilla funcionalidad, apoyado en una fotografía apabullante, de colores cálidos. Todo ello apoyado por un reparto breve y poco espectacular pero talentoso, donde destacan actores como el orondo Sebastian Cabot, Alan Young, que nos brinda dos papeles diferentes, y el sólido, enérgico y aguerrido Rod Taylor, en una época en que alcanzó cierto nivel de estrella en el cine de acción.
El resultado, por tanto, es una película sencilla, amable y divertida, muy lejos de la obra literaria que le da origen, pero que por sí misma representa una forma de ver el cine de evasión honesta y grata. Ojala que todas las películas de ciencia ficción de ahora fueran, al menos, tan sinceras como la presente. En 1961 ganó el Oscar a los mejores efectos especiales.
TÍTULO ORIGINAL: Bathory
AÑO: 2008
DURACIÓN: 138 min.
DIRECTOR: Juraj Jakubisko
GUIÓN: John Paul Chapple y Juraj Jakubisko
MÚSICA: Simon Boswell
FOTOGRAFÍA: Ján Duris
REPARTO: Anna Friel, Karel Roden, Hans Matheson, Vincent Regan, Franco Nero, Bolek Polívka, Deana Horváthová, Antony Byrne
Coproducción Eslovaquia-República Checa-Reino Unido-Hungría-USA; Eurofilm Stúdió / Film and Music Entertainment / Jakubisko Film Slovakia / Sola Media
GÉNERO: Fantástico
SINOPSIS: El truculento cuento de la Condesa Elisabeth Bathory ha sido narrado por historiadores, escritores, poetas, músicos, pintores y directores de cine. La tradición cuenta que la Condesa Bathory fue la mayor asesina de la historia de la humanidad. La condesa torturaba a sus víctimas, solo mujeres, antes de matarlas. Se bañaba en su sangre y les arrancaba la carne con los dientes cuando aún vivían. ¿Pero es eso verdad? En cuatro siglos, no se ha descubierto ningún documento que aclare lo que pasó realmente. Esta película se opone diametralmente a la conocida leyenda.
Aleksandr Ptushko (1900-1973) con frecuencia (y un tanto inexactamente) fue llamado "el Ray Harryhausen ruso" y "el Walt Disney ruso," no sólo por su trabajo pionero en la animación stop-motion en sus películas de antes de la Segunda Guerra Mundial, sino también por la forma de tratar los argumentos en la post-guerra. Sus películas se basan en cuentos y narraciones tradicionales repletas de la conciencia nacional de la Unión Soviética (y ahora Rusia) hacia los ciudadanos. De hecho, las películas de Ptushko son tan notables por sus innovaciones tecnológicas como por la manera visual de tratar la épica oral, los cuentos de hadas y los relatos.
La carrera de Ptushko en el cine se extiende a través de tres períodos distintos de la historia soviética, tiempos de varios movimientos políticos y culturales con sus mandatarios: Joseph Stalin y el culto a la personalidad (1934-1953), a través del hielo de Nikita Jruschov (1956-1964), y finalmente en el estancamiento de Leonid Brezhnev (1964 - 1982). A pesar de las marcadas diferencias de estos tres periodos de la historia soviética en la administración política, el control estatal sobre las artes y las prácticas culturales, Ptushko dirigió películas de enorme éxito popular tanto para la élite del Partido como para el público en general. Sorprendentemente, no ha habido un estudio sistemático de las películas de Ptushko ni en Rusia ni en Occidente.
Aleksandr Ptushko ("un genio común", por su propia descripción) nació en Lugansk, Ucrania. Entre 1923 y 1926 estudió en el Instituto Agrícola de Moscú, apoyado por el trabajo como reportero, actor y diseñador artístico. En 1927 comenzó a trabajar como diseñador de títeres para su uso en producciones teatrales y en la pantalla, pero en 1928 dirigió su primer cortometraje de animación stop-motion con Bratishkin (un personaje que aparece en varias de sus películas, en un principio como un títere, pero más tarde como un personaje real). Todos los cortometrajes de esa época están perdidos para siempre: Incident at the Stadium (1928), The Encoded Document (1928), A Hundred Adventures (1929) y Film to the Countryside (1930).
En 1932 Ptushko ingresó en la facultad del Instituto Estatal de Cinematografía (VGIK) de Moscú, donde impartió clases hasta 1949 como director del Departamento Artístico. Como parte de sus funciones en el Instituto, Ptushko también escribió varias monografías sobre la estética del cine y las técnicas. Trabajos que estaban dirigidos a especialistas y lectores en general: Técnicas Especiales de la filmación (con L. Sukharebskii, 1930), Animación (1931), Cine cómico (con N. Rynkovyi, 1948), y Los Milagros del Cine (1949).
En 1932, Ptushko también hizo la primera película sonora de animación de marionetas, The Lord of Daily Life, y en 1935 (dos años antes de que Walt Disney estrenara Blancanieves), dirigió New Gulliver, la primera película de largometraje en la historia que combina imágenes de acción real con animación stop-motion, con más de 3.000 personajes de títeres independientes, "la mayoría de ellos en torno a ocho centímetros de alto. Fabricados de barro, caucho, metal, madera y tela, cada títere tenía de dos a 300 cabezas , en función de sus expresiones. Así las marionetas tuvieron que ser manipuladas y cambiadas, cuadro por cuadro, en una técnica muy intensiva que Ptushko llamó multiplicación"(J. Hoberman," Plastic Fantastic ", The Village Voice, 19-25 diciembre de 2001). Mientras desempeñaba el cargo de jefe de la Sección de Títeres Mosfilm de Animación, Ptushko dirigió varias películas de animación adicionales, como The Tale of the Fisherman and the Fish (1937) y The Jolly Musicians (1937). En su última película de la época anterior a la guerra, The Golden Key (1939), regresó a la combinación de stop-motion y secuencias de acción en vivo.
Después de la Segunda Guerra Mundial Ptushko volvió a las adaptaciones de textos para la pantalla: The Stone Flower (1946), Three Meetings (co-dirigido con Sergei Iutkevich y Vsevolod Pudovkin, 1948), Sadko (1953), Il'ia Muromets (1956), Sampo (1959), Scarlet Sails (1961), The Tale of Lost Time (1964), The Tale of Tsar Saltan (1966), Ruslan y Liudmila (1972). También desempeñó funciones como director artístico y supervisor para el debut de los directores Konstantin Ershov´s y Georgii Kropachev´s, Viy (1967), basada en la historia de Gogol.
La popularidad de su carrera, empezó con The Stone Flower, la película más vista en la Unión Soviética en 1946 (más de 23 millones de espectadores). La película fue galardonada con el Premio Color del Festival de Cannes en 1946 y el Premio Estatal de la URSS en 1947. Por la película Sadko, en el Festival de Cine de Venecia en 1953, Ptushko recibió el León de Plata, el premio más prestigioso del festival. En 1956, filmó Il'ia Muromets, la primera película soviética en estéreo y en Cinemascope. Esta película también logra figurar en el Libro Guinness de Récords Mundiales por la utilización del mayor número de caballos en una sola película (más de 11.000).
La popularidad de las películas de Ptushko no se limitó a el público en la Unión Soviética. Aunque sus películas se basaban en cuentos de hadas rusos e historias fantásticas, la originalidad de Ptushko en la composición visual, la mezcla de los títeres con secuencias de acción en vivo, y la unidad narrativa en sus películas fácilmente permitió cruzar las fronteras nacionales y culturales. En los Estados Unidos, varias de sus películas fueron re-montadas, re-fotografiadas desde el formato original de Cinemascope (recortando así el cuadro de las imágenes), y dobladas al inglés: Sampo fue severamente montada y lanzada comercialmente como The Day the Earth Froze; Il'ia Muromets se acortó y fue estrenada como The Sword and the Dragon. Tal vez la historia más famosa de Ptushko en América fue el destino de Sadko. En 1962, Roger Corman, el indiscutible "rey de películas clase B", compró los derechos para la película y filmó una corta, de bajo costo y "americana" secuencia introductoria. Luego contrató a Francis Ford Coppola a volver a montar la original rusa. La película fue estrenada en los EE.UU. como The Magic Voyage of Sinbad.
En 1969, cuatro años antes de su muerte, Aleksandr Ptushko fue galardonado con el título honorífico de Artista del Pueblo de la URSS.
El ciclo de la VII Muestra de Cine Fantástico y de Terror, FANTCAST 2010 ofrece una maravillosa oportunidad de conocer la obra de este gran desconocido y de una fantasia comparable a los trabajos de Willis O´Brien, George Pal, Karel Zeman, Jiri Trnka ó Ray Harryhausen. Todas las películas se proyectarán en V.O.S.E. y algunas son inéditas en nuestro país.