domingo, 19 de julio de 2015

EXPOSICIÓN "GARBANCITO DE LA MANCHA" EN EL MUSEO DEL CINE DE GERONA


Este año se celebra que Garbancito de la Mancha, el primer largometraje europeo de animación en color, fue producido y estrenado hace ya 70 años en Barcelona. Una productora y distribuidora catalana, Balet y Blay, y un dibujante e ilustrador de origen valenciano, Arturo Moreno, se embarcaron en la aventura de crear una ambiciosa y costosa película de animación en plena postguerra y enmedio de dificultades y penurias de todo tipo.



Para la realización del largometraje se construyeron unos estudios en el barrio barcelonés de Vallcarca. Allí trabajaron cerca de 90 profesionales, que hicieron más de 300.000 dibujos con un presupuesto desorbitado de 3.800.000 Pts. La película fue un éxito de público, de crítica y económico. Marcando una cita importante en la historia del cine de animación, no sólo catalán, sino también europeo.


La exposición que se puede disfrutar en el Museo del Cine de la ciudad de Gerona, está dividida en tres sectores. El primero pretende sintetizar el desarrollo de la indústria del cine de animación de Cataluña, y destaca las principales producciones desde sus inicios hasta el momento actual. El segundo ambiente se centra en Garbancito de la Mancha y los hechos históricos que propiciaron su realización, así como su proceso de producción, los profesionales que participaron, su promoción y todas las circunstancias que la envolvieron. Finalmente, se analiza la carrera de Arturo Moreno (1909-1993), su realizador. Un ilustrador, animador y caricaturista de referéncia que gozó de una larga y fructífera trayectória profesional. Moreno fue conocido durante muchos años como "el Walt Disney español", pero su figura es polifacética y va más allá de la simple realización de una película de aninación. Fue dibujante bumorístico infantil y de adultos.




Garbancito es un joven huerfano que tiene una granja cerca de un pequeño pueblo. Sus amigos son Chirili, Kiriki y la cabrita Peregrina, pero también están los típicos envidiosos que no paran de molestarlo: Pelanas, Manzanas y Pajarón. Un día, el pueblo donde vive Garbancito es amenazado por la bruja Pelocha y el gigante Caramanca, que rapta a sus amigos Chirili y Kiriki. Gracias a la ayuda de una hada, que le da poderes y una espada mágica, Garbancito libera a sus amigos de las garras de los malvados y es recibido como un héroe por los habitantes del pueblo.



La producción de Garbancito de la Mancha tuvo que superar muchos problemas derivados sobretodo de la poca experiencia de la productora y los realizadores en la producción de cine de animación, y también de las graves deficiencias de todo tipo de materiales y servicios en el periodo que fue realizada (1943-1945), que coincide con la postguerra española y la Segunda Guerra Mundial.



Por ejemplo, en España no había ningún fabricante a quien comprar tres toneladas de planchas de acetato necesarias para hacer los dibujos de la película. Los tuvieron que adquirir en Suiza y trasladarlas a Barcelona en un tren, que estuvo perdido durante un mes a causa del bombardeo de una estación francesa por donde tenía que pasar. Tampoco existía en el país ningún laboratorio donde poder revelar la película en color, por lo consiguiente, los negativos se tuvieron que enviar a Londres, que también era bombardeada por la aviación alemana.



La productora Balet y Blay hizo una llamada a los alumnos de las académias de dibujo, bellas artes e instituciones similares de Barcelona para que se presentaran a unas pruebas de selección para trabajar como dibujantes en la película. En total se crearon unos 350.000 dibujos en 427 días de trabajo entre 1943 y 1945.



José María Blay tenía una visión plenamente moderna de lo que era un lanzamiento al mercado de una película. Lo consideraba como un producto de consumo más y estaba dispuesto a sacar el máximo rendimiento posible. Con el soporte del régimen, consiguió el interés de la prensa, que le dedicó amplios reportajes. El día del estreno, el 23 de noviembre de 1945, en el cine Fémina de Barcelona, se convirtió en un acto social muy relevante.

Diversos fabricantes de productos infantiles consiguieron la licencia y el mercado se llenó de muñecos, álbums de cromos (en diversas ediciones), fotogramas montados en cartulina, películas de cine NIC, juguetes... es decir, lo que hoy se llama merchandising.



Tras el éxito del film, la productora realizó Las alegres vacaciones (1948). Prácticamente el mismo equipo de dibujantes se puso a trabajar en el proyecto el año 1945. El resultado fue inferior en calidad e interés. El argumento, basado en los viajes de los personajes que visitaban diversos lugares de España, no resultó atractivo para los jóvenes espectadores.

El hecho que a mitad de producción del film se quemara el estudio en un gran incendio y que se destruyó gran parte del material, complicó mucho el rodaje. Se rehicieron muchos dibujos con el cansancio lógico de los dibujantes por el trabajo repetitivo y monótono.